domingo, 25 de marzo de 2012

La Misa: preparación de las ofrendas

Comienza ahora la Liturgia de la Eucaristía. Por ser memorial de la Pascua de Cristo, la Eucaristía es también un sacrificio . Cambia ahora por completo el escenario de la Misa: el centro de atención se traslada del ambón, donde se proclamó la Palabra de Dios, al altar, donde tendrá lugar el sacrificio.


Ha llegado el momento de preparar la materia de este sacrificio: el pan y el vino que después se convertirán en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo. Pero ese pan y ese vino "se convierten en cierto sentido —dice Juan Pablo II— en símbolo de todo lo que lleva la asamblea eucarística, de sí misma, en ofrenda a Dios" .

Que todos los fieles se den cuenta — dice Pío XII— de que su principal deber y mayor dignidad consiste en la participación en el sacrificio eucarístico . ¿Qué vamos a aportar nosotros a este sacrificio?


El celebrante bendecirá a Dios por todas esas ofrendas:
Bendito seas, Señor, Dios del universo,
por este pan,
fruto de la tierra y del trabajo del hombre
que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos


Después el sacerdote presenta el cáliz en el que hay vino mezclado con unas gotas de agua. Por la consagración se convertirán en la Sangre de Cristo. Esas gotas de agua simbolizan nuestra pequeña participación, nuestros sacrificios que, unidos al sacrificio de Cristo alcanzarán un valor redentor . Piensa en las personas que sufren, queremos que el Señor nos ayude a santificar todo esto. "Bendito seas por siempre, Señor".

El pan (y el vino) no son fruto solamente de la tierra, sino también del trabajo e inteligencia del hombre. Considerar todo esto nos lleva a dar gracias a Dios por todas las cosas buenas que disfrutamos, pero, sobre todo, nos llena de agradecimiento saber que podemos unirnos al sacrificio de Cristo y hacer que nuestra vida alcance un valor infinito. La oración de la asamblea adquiere en estos momentos un tono de gozosa alabanza:

"El Señor reciba de tus manos este sacrificio
para alabanza y gloria de su nombre,
para nuestro bien
y el de toda su santa Iglesia"